En el Perú, surfear no es un simple deporte, es mucho más que eso, es turismo y desarrollo
El norte del Perú es famoso por sus bellas playas, en particular, por la navegación ancestral en base a los famosos caballitos de totora, a los que se les considera los actuales precursores de la tabla hawaiana. En la cálida Piura, en cuyo litoral se ubican playas conocidas, como la promocionada Mancora; también destacan otras donde se han realizado algunos circuitos del Campeonato Mundial Femenino de Tabla. Una playa menos conocida es Lobitos, que se encuentra al norte del puerto de Talara, uno de los puertos más importantes y estratégicos del norte del Perú.
La llegada a Lobitos
Para llegar a Lobitos tiene que subirse a una ‘combi’, o cualquier otro vehículo en Talara, y de allí desplazarse por unos 40 minutos, siguiendo un camino afirmado. Caracterizan el paisaje de Lobitos, las casas de madera junto a terrenos que alguna vez fueron cuarteles militares y hoy se encuentran en total abandono, y las plataformas de extracción petrolera que se ubican al frente de su litoral.
Surf y Volunturismo
Allí en el Pueblo de Lobitos, se encuentran voluntarios de diversas partes del mundo desarrollando actividades interesantes con la comunidad local. Emplean el surf como un medio para conseguir que los niños y jóvenes afiancen sus potencialidades de acuerdo a las bondades turísticas que les ofrece su entorno natural. Este entorno natural está comprendido por las hermosas playas con buenas olas para realizar campeonatos de surf, bellos acantilados, sunsets y las afamadas cuevas de las Capullanas, donde los seguidores del turismo místico, y hasta seguidores de ovnis, arriban con la esperanza de sentirse comunicados con energías desconocidas.
El potencial de los niños y jóvenes radica principalmente con el programa complementario que se lleva paralelo con la Escuela. Ejemplos de ello son las clases de inglés que les permite comunicarse sin problemas con cualquier surfista que arriba a Lobitos, otro es el afianzamiento de la asignatura de educación física, que potencia las habilidades del alumno, a través de la enseñanza de la natación como requisito indispensable para las clases de surf, en el nivel básico y avanzado, contando con todos los implementos necesarios, como wetsuits, tablas, ceras, flotadores; proporcionados gratuitamente por los voluntarios.
Las rutinas diarias de juego con el mar se aprovechan para inculcar criterios de educación ambiental para toda la familia. Una vez por semana se realizan campañas de limpieza de playas recogiendo todos los desechos y culminando con exhibiciones de documentales de temática ecológica.
La Replica
Sin duda alguna esta experiencia única e interesante debería replicarse en otros Países.
El surf puede usarse para el desarrollo, abriendo nuevas dimensiones en el conocimiento del turismo sostenible al articular a niños y jóvenes, conjuntamente con sus padres, a estas iniciativas que llevan a desarrollarlos de manera participativa y democrática; sin olvidar que el turismo no es una gestión inmediata, toma su tiempo y es necesario empoderar a la población local.
En su próxima visita al “Circuito Norte del Perú” o a la “Ruta Moche”, visite Lobitos, surfee con la población local, y aplique una de las nuevas formas de turismo, el volunturismo: ser voluntario y realizar actividades de turismo sostenible.
Temas: Lobitos, Norte del Perú, Piura, Playas del norte, Surf
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