El primer paso siempre es el aislamiento térmico. El segundo es actuar de una vez y para siempre, de forma racional. En el invierno abrigarse con la calefacción a 20 Cº. En el verano utilizar ropa ligera y el aire acondicionado a 25 Cº
El Aislamiento Térmico
Antes de todo y en nuestras latitudes, los edificios tendrían que orientarse al sur para aprovechar al máximo la energía del sol. Después llega el aislamiento.
Truco para descubrir perdidas de aire: acercar la llama de un mechero al lugar sospechoso, si se mueve o apaga, hay que ponerse manos a la obra.
Medidas para aislar:
El Calentador
El calentador debe estar entre 50º C – 60º C en el invierno y 40º C en el verano (a 55 Cº mueren las bacterias que pueda contener el agua, y se ahorra el 8% de energía). Si se elije regular la temperatura del agua caliente para no tener que mezclarla con fría, el ahorro es del 10%.
Lo ideal sería no tener el piloto encendido todo el día. Utilizarlo cuando sea necesario, mejor por la noche. Su consumo disminuye con una funda aislante (disponible en las ferreterías) y con un mantenimiento y eliminación de la cal cada año.
Si se dispone de un calentador eléctrico mejor sustituirlo por uno de gas, ya que despilfarra mucha energía.
Sería conveniente pensar en la combinación con la energía solar térmica, la cual se adapta mejor en las viviendas unifamiliares de nuestro país que es más cálido.
La Calefacción
Lo mejor es aprovechar el calor del sol e ir abrigados para llegar a la temperatura ideal de 20 Cº durante el día y entre los 16º C y 17º C durante la noche. Aunque lo racional y recomendable es apagar la calefacción un poco antes de ir a dormir.
Las temperaturas para cada estancia han de ser diferentes según el uso:
De 19 – 21 Cº en el comedor, estudio, sala de estar, baño y escaleras. 18 Cº en la cocina, 16 – 19 Cº en el dormitorio y 21 – 22 Cº en el cuarto de baño cuando se utiliza. El calor excesivo es nocivo para la salud. Bajar la temperatura 1 Cº significa un ahorro del 5 – 8%.
El vestíbulo requiere de una temperatura suave para reducir la diferencia de temperatura entre éste y el resto de la vivienda.
Elegir los quemadores de metano porque son más económicos y menos contaminantes.
Con quitar las incrustaciones y limpiar las tuberías, se llega a casi un ahorro del 10 % y con el aislamiento del techo podemos llegar al 15%. Además, tener en cuenta que los radiadores bloqueados por muebles y la calefacción en espacios pocos utilizados, son un malgasto.
Atención con la humedad, ya que la calefacción y el aire acondicionado resecan el ambiente: El margen es entre el 40 – 70%, pero el máximo confort es entre el 50 – 60 %. Por ejemplo los días de viento seco la humedad baja y sube los días de lluvia o en el verano con la humedad del mar.
Para combatir el ambiente seco que es nocivo para la salud y aumenta la sensación de frío: Poner cubetas con agua sobre los radiadores así se evapora o colocar plantas en la habitación. Si el ambiente es húmedo, toca ventilar.
Gas butano:
Eficaz y relativamente barato. Requiere de un mantenimiento bien hecho. Y el almacenamiento de las bombonas se hace de pie y en un lugar aireado.
Radiadores de zócalo:
Consumen un 20% menos, porque calientan la pared desde abajo (mejor las que están en contacto con el exterior porque son más secas), así el calor es uniforme. No hace falta empotrarlos a la pared y no estropean las moquetas, el papel pintado, ni el suelo.
“La ubicación y el buen aislamiento de la casa son puntos clave.”
Estufas:
Las estufas de barro o de cerámica son las mejores para la salud del organismo porque el aire no se sobrecalienta, y mantiene buenos niveles de humedad y temperatura.
Estufas de leña:
Muy contaminantes y poco eficaces. Si no se utiliza correctamente pueden perder hasta un 80% del calor por la chimenea.
La madera tiene que estar bien seca. La chimenea limpia de hollín y escombros y no presentar grietas. Apagar el fuego y las brasas al final del día y cerrar la válvula del tiro sino se pierde un 8% de calor. En vez de leña se puede probar quemar papel de diario prensado.
Resistencias Eléctricas:
Evitarlas ya que son muy ineficientes. Si no hay más remedio elegir los acumuladores con tarifa nocturna y las bombas de calor.
El Aire Acondicionado
Llevar ropa que realmente transpire bien (algodón, …), evitar que la casa se caliente, con un buen aislamiento, con la colocación de toldos, abriendo las ventanas para que refresquen la casa por la mañana y la noche, … Y si no es posible, que nos ayuden los diferentes tipos y tamaños de ventiladores. El último recurso es el malgastador aire acondicionado. La temperatura de 24º C a 26º C y pararlo si es posible por la noche ya que gasta mucha energía. Un estudio reciente en Madrid (en la página 49 de la revista Ecologista de verano de 2011, Ecologistas en acción) concluye que estos aparatos aumentan la temperatura de la calle hasta 2 grados al principio de la noche.
Cada mes se debería cambiar el filtro de aire y desinfectar regularmente boquillas de la toma y expulsión del aire. Los filtros y conductos pueden acumular impurezas, incluidas colonias de bacterias patógenas si se encuentran poco ventilados. Cuidado porque puede aparecer la legionella pneumophila, que ya ha provocado pulmonía e incluso muertes.
Cada persona necesita 32 metros cúbicos de aire nuevo a la hora. Este cambio depende del número de personas y tipo de actividad que se haga. Si la renovación no es suficiente aparece la migraña, irritaciones oculares, reacciones alérgicas, náuseas y somnolencia.
Igual que la calefacción reseca el aire. Elegir la función de humedad (mirar las instrucciones: cool o gotas de agua). Genera iones positivos, para contrarrestarlo, los hay los que generan los beneficiosos iones negativos.
Los tubos o salidas de emisión deben estar a 3 metros de altura para evitar espirar la niebla tóxica y el polvo cargado de microorganismos.
Reparar siempre las fugas y cuidado con el refrigerante al comprarlo (mirar la web de Greenpeace) y al llevar a reciclar el viejo (puede contener CFC).
Temas: Ahorro de energía, el aire acondicionado, La calefacción
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